15 Avril 2002

VALORES Y MISION DE LA SOCIEDAD DEL SAGRADO CORAZÓN

Clare Pratt, rscj

Trish, Antiguas Alumnas de Australia y Nueva Zelanda que con tanto cariño habéis preparado el Congreso, Ex-Alumnas de otros países, Directores/as de los colegios, Amigos/as, y Religiosas del Sagrado Corazón,

Estoy muy contenta de poder estar con Ustedes. Yo también soy antigua alumna y reconozco que la educación del Sagrado Corazón ha sido uno de los mejores regalos de mi vida. Mi vocación religiosa nació en el colegio del Sagrado Corazón y llegó a su madurez en uno de sus Colegios Universitarios. A Magdalena Sofía debe complacerle ver que la reunión de los y las Directoras de los Colegios se celebra, deliberadamente, al mismo tiempo que este encuentro; es una ocasión muy buena para relacionarse entre unos y otros e intercambiar ideas. Mañana estaremos un rato juntos, lo deseo de verdad.

Como saben, Magdalena Sofía deseaba entrar en el Carmelo y nunca quiso fundar una gran congregación y, cuando se refería a la Sociedad la llamaba "pequeña Sociedad". Sin embargo en su primera intuición incluía a las alumnas. Cuando reflexionaba en su "idea original" de la Sociedad veía "una multitud de adoradoras de todas las naciones, hasta los confines de la tierra". Ya entonces, quizá pensaba en Ustedes, hasta en Australia, porque para ella esto sería seguramente "los confines de la tierra".

Al pedirme Trish que me centrase en el tema "Los Valores y la Misión de la Sociedad" pensé que muchas de Ustedes podrían hacerlo igualmente desde su propia experiencia en el colegio del Sagrado Corazón. Los valores fundamentales y la misión que marcan hoy su vida de adultos son, sin duda, los mismos de su juventud; lo que habrá cambiado será el modo de vivirlos para ser respuesta a las necesidades de cada época. Mi aportación esta tarde será el fruto de la experiencia adquirida en mis 42 años en la Sociedad, años cruciales de su historia, y del conocimiento que tengo de la Sociedad internacional fruto de los últimos 8 años, años privilegiados, en los que he vivido y trabajado en la casa general.

Confieso que el tema de este Congreso "Desde el corazón: reconciliándonos con nuestro mundo", así como su preparación, me han impresionado y animado. Estoy segura que cada asociación nacional ha utilizado el programa que era una invitación a embarcarse en un camino de Reconciliación. No conozco los detalles de lo que se ha hecho en cada país, pero he leído el informe del X Congreso Nacional de las Antiguas de Italia en Asís, en Octubre del año pasado y me ha impresionado la calidad de la reflexión y del intercambio. La Reconciliación no es algo que "hacemos" de una vez por todas. Todos caminamos constantemente hacia la reconciliación con nosotros mismos, nuestras familias, con las personas que forman parte de nuestra vida... Algunos incluso necesitamos reconciliarnos con nuestro propio país, (algo que yo, como ciudadana de los Estados Unidos, siento con fuerza desde los acontecimientos del 11 de Septiembre). ¿Quién de entre nosotros no necesita reconciliarse con algún aspecto de nuestro mundo? .

Nuestro Dios siempre está presente, tomando la iniciativa para reconciliarse con nosotros: el "Padre pródigo", el Pastor que deja las 99 para buscar la perdida. El evangelio está lleno de parábolas de reconciliación. Imagino este Congreso como un "alto" en el camino, un oasis que refresca y alimenta, un momento en el que se reciben nuevas energías y ánimo para seguir caminando.

Pero volvamos a "Valores y Misión de la Sociedad del Sagrado Corazón". Cuando alguien pregunta a una RSCJ ¿cuál es su carisma?, puede costarle trabajo expresarlo en pocas palabras ya que nuestra espiritualidad es rica, profunda, está relacionada con el corazón, y las palabras se quedan cortas. Intentar explicarla es tan difícil como intentar explicar el don que supone para Ustedes el amor de su esposo. Porque , en definitiva esto es el carisma. Un don. En nuestro caso lo recibió Magdalena Sofía y nos lo pasó a nosotras, sus hijas, para bien de la Iglesia y del mundo.

Nuestras Constituciones Post-conciliares, escritas en 1982, las únicas que se escribieron desde las originales en 1815 y que siguen siendo, en palabras de Helen Mc Laughlin "nuestro texto fundador y manantial de gracia", presentan nuestro carisma con sus cuatro dimensiones:

Un fin: glorificar al Corazón de Jesús

Una misión: descubrir y manifestar el amor del Corazón de Jesús

Una espiritualidad: unión y conformidad con el Corazón de Jesús en disponibilidad al Espíritu

Un servicio de Iglesia: la educación.

Este ha sido nuestro carisma desde 1800 y lo ha seguido siendo durante los 202 años de nuestra historia. No creo que ahora sea el momento de echar una mirada a los cambios en el mundo, en la Iglesia y en la Sociedad del Sagrado Corazón durante los últimos 40 años, desde que se convocó el Vaticano II. El hecho de que estén aquí reunidas nos dice que ya superaron aquellas tormentas o que no las han experimentado por ser demasiado jóvenes. El hecho de que "La Reconciliación con el Mundo" sea su tema indica, una apertura de espíritu, un querer buscar juntas la justicia y la paz, un deseo de tomar iniciativas para llevar la unión donde haya división, comprensión donde haya confusión, perdón donde haya injurias. Y, como no hay reconciliación sin perdón, aprovecho esta ocasión para pedírselo en nombre de la Sociedad por las veces que, individualmente o como congregación nuestras acciones hayan sido hirientes. Confío en que el tiempo se haya encargado de sanar las heridas que algunas pudieron sufrir,. De todas maneras si aún quedaran algunos vestigios que necesitaran una palabra de humilde reconocimiento o petición de perdón, se los ofrezco ahora.

Como saben, cada seis años tenemos un Capítulo General. Es una reunión de delegadas de los países donde estamos presentes. Toda la Sociedad prepara el Capítulo y las deliberaciones y reflexión de las delegadas marcan la dirección hasta el siguiente Capítulo. Las palabras del documento de apertura del Capítulo de 1994 (que tiene toda una sección sobre "Educar para la Reconciliación", uno de los documentos de preparación de este Congreso) expresa muy bien la finalidad de un Capítulo:

"La Sociedad del Sagrado Corazón quiere establecer sus prioridades de acción en respuesta a las llamadas concretas del mundo y de la Iglesia en el momento actual. Sólo así podremos estar donde está el corazón traspasado de la humanidad y donde se revela la misericordia y la fidelidad de Dios."

Hay que reconocer que "establecer prioridades de acción en respuesta a las llamadas concretas del mundo y de la Iglesia" no es algo nuevo en la Sociedad. Magdalena Sofía lo hizo. Vio la necesidad que había en Francia de ofrecer a las niñas una sólida educación basada en la fe, llena del amor de Dios, simbolizado en el Corazón de Jesús, y orientada a ofrecer los instrumentos adecuados para reparar la estructura social de la época.

Muchas de Ustedes seguro que saben cuál fue el tema del Capítulo General del 2000: "Nuestra misión educadora, espacio y camino para anunciar el amor del Corazón de Jesús". Fue elegido por las 32 provinciales reunidas durante dos semanas en Asamblea, en Chile en Octubre de 1997. Unánimemente decidieron que el Capítulo se centrase en "nuestro servicio de educación", una dimensión del carisma que ha evolucionado mucho al intentar "leer los signos de los tiempos".

Por primera vez, Trish Burns y otros 16 seglares participaron durante una de las cinco semanas que duró el Capítulo. En la Introducción a sus Documentos leemos: "Nos desafiaron a asumir nuestro lugar en la Iglesia, renovaron su confianza en nuestra espiritualidad y servicio de educación y nos dieron ánimo y esperanza para seguir adelante". Trabajaron con nosotras buscando cómo articular las llamadas que escuchábamos. Al final expresamos tres llamadas bajo tres títulos que, aunque diferentes, están muy relacionados: "Una Educación que Transforma", "De la Colaboración a la Reciprocidad", y "Del Encuentro al Diálogo entre Culturas".

No podemos hablar de educación en el Sagrado Corazón sin hablar de su espiritualidad. Suele ser frecuente ir a un Capítulo con el deseo de expresar de nuevo esa espiritualidad en un lenguaje más inteligible (un deseo que también expresaron los Directores y Directoras de los Colegios del Sagrado Corazón en su encuentro en Joigny en Abril del 2000). Este deseo no llegó a realizarse aunque algunas lo querían , pero la espiritualidad fue el hilo que unió y entretejió todos los temas que se trataron; al final, constatamos que aún no había llegado el momento de articular esta espiritualidad de una forma nueva y por eso decíamos en la conclusión:

"Cómo Capítulo estamos convencidas de que nuestras vidas, entregadas por amor, son la expresión más fuerte de nuestra espiritualidad. Viviendo las llamadas del Capítulo día a día encontraremos un nuevo lenguaje, sea en palabras, arte o símbolos, para expresar nuestra espiritualidad del Corazón abierto de Cristo en la Iglesia y el mundo. El camino continúa."

Creo que de los tres temas del Capítulo el más a propósito para esta asamblea es el "De la Colaboración a la Reciprocidad". Pienso que se encontrarán en ese documento como nunca hasta ahora. Saben que la Sociedad del Sagrado Corazón ha evolucionado mucho en su manera de entender la colaboración desde antes del Vaticano II. Me acuerdo que en mis tiempos de estudiante y de joven profesa enseñando en un colegio del Sagrado Corazón, nuestra colaboración con los seglares se reducía a contratar unas pocas profesoras seglares cuando no había RSCJ disponibles o capaces de enseñar una asignatura. Más tarde, caímos en la cuenta de la necesidad que tienen los niños de ver modelos de autoridad diferentes y no sólo a religiosas, y que era más sano tener una cierta variedad en el claustro de profesores. Pero siguió siendo "nuestro trabajo", "nuestro campo". Existía una actitud de "nosotras-ellos"; rara vez se les ofrecían responsabilidades en la administración y ni tampoco estábamos al mismo nivel a la hora de tomar decisiones.

Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que el carisma que recibimos de Magdalena Sofía y que entregó a la Sociedad, no nos "pertenecía". Más bien, como dice el Capítulo de 1994 hablando de nuestra espiritualidad: "Es un don que debemos compartir, un tesoro que los otros nos ayudan a descubrir". (María Teresa Porcile usó esta cita en su conferencia durante el Congreso de AMASC en San Luis de Potosí hace cuatro años. Quería mucho a las alumnas del Sagrado Corazón y sé que está con nosotras en espíritu contemplando el rostro de Dios en compañía de Magdalena Sofía).

En el documento del Capítulo "De la Colaboración a la Reciprocidad" la Sociedad está llamada a "trabajar en corresponsabilidad entre nosotras y con otros. Esto favorece la vida en todas sus formas y contribuye a la construcción de una sociedad alternativa... Es un deseo específico de los que participaron en el Capítulo y en las sesiones de Joigny."

El documento también dice que la Colaboración es una manera de ser y de hacer. "La colaboración nos pide actitudes de confianza y apoyo mutuo, de vulnerabilidad y apertura. Reconoce la necesidad de aprender de los demás y exige flexibilidad e imaginación para descubrir juntos nuevas posibilidades. La colaboración nos lleva a formar equipo, a delegar y a ser corresponsables del bien común, a elaborar proyectos comunes y a desarrollar juntos nuevos procesos en nuestro servicio de educación." Capítulo 2000, pp 27-28

Hay siete estrategias que concretizan nuestra manera de vivir esta llamada a la colaboración en la reciprocidad, las dos últimas les afectan particularmente:

• Posibilitar una mejor intercomunicación entre las redes de nuestros colegios, los proyectos a favor de los excluidos, y la red de educación popular.

• Unir esfuerzos, hacer propuestas y actuar con Ex-Alumnas/os, padres de familia, amigos y amigas en proyectos comunes en favor de personas o grupos que sufren situaciones de marginación o de injusticia.

¿Cuál es el objetivo de nuestra colaboración? ¿No es acaso coordinar nuestros esfuerzos para ayudar a sanar y reconciliar nuestro mundo? Los acontecimientos del 11 de septiembre ¿no nos han llevado a palpar con mayor intensidad que nuestro mundo está enfermo y que, si no cambia, perecerá? Nos cuesta soportar las imágenes de la TV: niños malnutridos o huérfanos, historias de las enormes primas que reciben los ejecutivos de las compañías que son parte de ese 6% que posee el 59% de la riqueza del mundo, la alarma global al ver que, simultáneamente, hay inundaciones devastadoras y pérdida de cosechas enteras por la sequía y falta de agua; refugiados desesperados que dejaron toda seguridad porque cualquier cosa es mejor que la situación de terror en la que vivían; conflictos étnicos descontrolados... La lista es interminable.

Hay muchas Ex-Alumnas del Sagrado Corazón y también muchas RSCJ que viven un compromiso profundo por la justicia y tienen deseos de colaborar. Trish mencionó algunas en su conferencia a las capitulares. No soy tan ingenua como para pensar que las RSCJ o las Ex-Alumnas del Sagrado Corazón pudieran transformar el mundo, pero tampoco podemos permitir que el sentimiento de impotencia nos adormezca y nos lleve a la inacción. La intuición, la idea o el esfuerzo de una persona, puede hacer que algo cambie. Todas conocemos y a todas nos han inspirado historias de personas de la base que no sólo tuvieron un sueño o una causa sino que encontraron el modo de comunicárselo a otros. Así es como se construyen las redes, las campañas, las coaliciones.

Helen Prejean, autora de "Pena de Muerte", ha influido mucho en la campaña "pro moratoria" sobre la pena de muerte. Colaboró con toda clase de grupos religiosos o civiles incluyendo la Comunidad de San Egidio, fundada en Roma, con 40.000 miembros en más de 60 países. El camino de Helen en contra de la pena de muerte empezó sencillamente al responder al deseo de uno de los condenados de escribirse con alguien.

Jodi Willian, la canadiense que empezó la campaña de minas anti-personales, tuvo tal éxito al construir una coalición con la base, que ella, junto con la Campaña Internacional para la prohibición de las minas anti-personales, recibieron conjuntamente el Premio Nobel en 1997.

Quizá una de las historias más bonitas de nuestros días es la del origen de "las grullas de la paz". Sadako Sasaki tenía sólo dos años cuanto cayó la bomba atómica en Hiroshima, Japón, en 1945. No le afectó directamente pero diez años más tarde le diagnosticaron leucemia y fue hospitalizada. Mientras estaba en el hospital su mejor amiga le contó una leyenda japonesa: si alguien hacia 1,000 grullas en papiroflexia (como pajaritas de papel) los dioses le concederían el deseo que pidiese. Sadako lo que deseaba era curarse. Y comenzó a doblar papelitos. Desgraciadamente murió a los 12 años y sólo había hecho 654 grullas o pajaritas.

Sus amigas idearon levantar una estatua en su honor y en el de todos los niños muertos por la bomba atómica. Gracias a sus constantes y sinceros esfuerzos lograron que, en 1958, se construyera el Monumento a los Niños en el "Peace Park" (Parque de la Paz) en Hiroshima. En lo alto de la estatua hay una niña sosteniendo por encima de su cabeza una grulla dorada. La inscripción reza así: "Esta es nuestra oración. Este es nuestro deseo. Paz en el mundo."

Les cuento esta historia porque me parece bonita y también por el modo como llegué a encontrar esa inscripción. Yo recordaba vagamente los detalles de la historia de Sadako y busqué en Internet "Peace Cranes Japan" (Paz Grullas Japón) En un instante encontré 5,632 entradas incluida la de "1,000 grullas para tejer la Paz" donde justamente estaba la historia de Sadako. Cuando abrí la página Web leí:

"Bienvenida al hogar de un proyecto internacional que contrata a comunidades en actividades a favor de la paz, la no violencia y la tolerancia. El trabajo en red muestra que todo es una ayuda, que todo esfuerzo para construir un mundo más pacífico ayuda a alcanzar el fin - por pequeño que parezca el gesto en ese momento. También muestra que el trabajar juntos ayuda a todos a llegar más lejos: "La paz es fruto de muchas manos"!

Seguro que la pequeña Sadako nunca pensó que sus 654 grullas tendrían tanta resonancia.

¿Y quién podía imaginarse que unas madres de familia con pañuelos en la cabeza, caminando alrededor de la Plaza de Mayo en Buenos Aires, Argentina, pidiendo la verdad sobre lo ocurrido a sus hijos, los "desaparecidos" de los años 70, acabarían teniendo un impacto internacional, fraguando una solidaridad nacida del sufrimiento, con mujeres afligidas y buscadoras de la verdad alrededor del mundo?

Podría poner miles de ejemplos más pero lo que quiero señalar es que, si compartimos una visión común y trabajamos juntos para alcanzar un objetivo específico, los resultados pueden ser extraordinarios.

¿Cómo podríamos colaborar de forma sistemática y eficaz? Se hace mucho a nivel local pero juntas deberíamos buscar medios para coordinar mejor nuestros esfuerzos a nivel internacional.

Cuando hablo de coordinación a nivel internacional en la Sociedad del Sagrado Corazón hay que tener en cuenta que tenemos poca gente trabajando para coordinar nuestros esfuerzos y para estar en contacto con los 46 países en los que estamos presentes. La verdad, es que somos muy pocas dada la extensión geográfica de la Sociedad: un Consejo General de 5 personas que están juntas en Roma sólo 4 meses al año, un Secretariado de tres personas, la Ecónoma General y otra persona que la ayuda, la Archivera General y su ayudante, y una persona que es como el ama de casa: se encarga de la comida, de la acogida y de esas mil cosas necesarias para llevar una casa.

Reconociendo nuestra escasez de personal a nivel central, estamos en proceso de crear una comisión de otras tres personas que hemos llamado, la "Comisión Sofía". Darán forma a la infraestructura que nos falta y coordinarán las tareas que nos encomendó el Capítulo y que se refieren a la integración y al trabajo en red:

ß Seguir haciendo esfuerzos para integrar Educación, Justicia, Paz e Integridad de la Creación, Finanzas y Comunicación.

ß Trabajar en red con la Iglesia, organizaciones de la sociedad civil y con las redes relacionadas con la Sociedad como AMASC, la red de colegios del Sagrado Corazón, educación popular, etc.

La comunicación es la que debe vertebrar estos esfuerzos. Ciertamente, la comunicación electrónica ha sido una ayuda enorme para la vida de la Sociedad en los últimos años. Aunque hay muchos sitios Web relacionados con el Sagrado Corazón, aún no tenemos uno a nivel internacional (AMASC va a la cabeza en la Sociedad internacional!) que, entre otras cosas, nos ayudaría a poner en relación a personas de todo el mundo. La organización de un Website será una de las tareas de la Comisión Sofía.

También hemos decidido pedir el estatuto de ONG al Departamento de Información (DPI) en las Naciones Unidas. El proceso dura dos años por lo tanto no vamos a organizar inmediatamente una oficina en Nueva York, pero la estamos planificando. Este es otro campo en el que RSCJ y Antiguas Alumnas pueden colaborar con personas que buscan dar voz a los que no tienen acceso a temas tales como la infancia, la mujer, la educación, la paz....

En el Capítulo, Trish dijo claramente: "Queremos colaborar con vosotras en vuestros proyectos". Acojo este apoyo. Hay mucho por hacer y si esta gran familia internacional del Sagrado Corazón puede trabajar unida - RSCJ, Antiguas Alumnas, y estudiantes, miembros de las facultades, padres de familia y padres de antiguas alumnas de todo el mundo - y ponerse en relación con otros más allá de la familia del Sagrado Corazón, con quien ya colaboran, podríamos generar una energía incalculable para el bien.

He estado hablando de estrategias, de acciones concretas. Son importantes, pero no podemos quedarnos a ese nivel. La Colaboración es a nivel del "ser" y no solo del "hacer". Creo que la llamada del documento "De la Colaboración en la Reciprocidad" implica una relación que está a un nivel más profundo que el hacer. Implica mutualidad, una amistad mutua.

La noche antes de su muerte, Jesús dijo a sus discípulos: "Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo, os llamaré amigos porque os he dado a conocer todo lo que he aprendido de mi Padre".

Este es el ideal que debemos tener ante nosotros. La forma de vivirlo podrá cambiar de persona a persona, de lugar a lugar, de asociación a asociación. Cada acto de confianza, cada gesto de amor, ayudará a que crezca la amistad. La relación, las amistades fueron muy importantes para Magdalena Sofía. Ella fue una "mujer de relación", una "mujer de corazón". Le hubiese encantado tener e-mail. Probablemente hubiese escrito 100.000 cartas en vez de las 14.000 que conservamos. Habría sido una experta en trabajos de red. Las relaciones fueron tan importantes para ella que nos las dejó como uno de las medios apostólicos en la Sociedad.

Miremos juntas el futuro y más allá de nosotras mismas. Miremos "juntas en la misma dirección" como lo expresa una definición del amor. "Abracemos todos los medios que están a nuestro alcance" para ayudar a este mundo a llegar a ser el mundo de Dios. Sólo tenemos una vida, y, no podemos perder la esperanza de un mundo diferente; aunque las cosas parezcan estar muy negras, cada momento de gracia nos invita a descubrir el amor incansable de Dios y comunicárselo a los demás.

Quiero acabar con unas frases de una obra de teatro de Christofer Fry "A Sleep of Prisoners" (El sueño de los presos). Lo escribió hace 50 años, en 1951. Sus palabras comunican el deseo de arriesgar y la solidaridad entre todas las personas de buena voluntad que desean hacer algo para que el mundo cambie:

El corazón humano puede extenderse como el de Dios.

Aunque sea de noche o sintamos frío, no es invierno.

La miseria de siglos congelada se rompe, se agrieta, comienza a desplazarse.

Es el estruendo del témpano de hielo, del deshielo, de la riada. La Primavera irrumpe.

Gracias a Dios nuestro tiempo es hoy cuando el mal nos confronta por doquier.

Para nunca dejarnos hasta que demos ese paso gigante que el alma humana jamás aún dio.

La aventura tiene ahora dimensión de alma.

La empresa: sumergirnos, explorar en Dios.

Me gusta pensar que el corazón de Dios está contento. Sabe que nosotros, junto con muchas otras personas generosas e inquietas, estamos juntas comprometidos en esa exploración.

Clare Pratt, rscj
XII CONGRESO MUNDIAL DE AMASC
Sydney, Australia
15 de Abril 2002