Editorial
Nosotros vivimos los tiempos del Milenio. Solamente a los que están aislados les es posible escapar de los bombardeos de advertencias, predicciones y promesas sobre la nueva era en la que próximamente entraremos.
La única verdad con la que estamos de acuerdo - desde los serio a lo trivial - es que todo cambia y cambia muy rápido. El mundo en el cual vivimos, según las mencionadas predicciones, será irreconocible.
Cuánta verdad hay en esto? Realmente nosotros nos levantaremos un día y nos encontraremos viviendo sobre un planeta completamente diferente?. Bueno, quizás. Tengamos en cuenta esta tecnología que nosotros utilizamos - la Internet.
En las conferencias sobre el cambio de las masas que dictó este año, Hugh Kenner, quien es un crítico literario al cual he admirado por varios años, describe a la Internet como "un nuevo orden de la experiencia humana". Ella nos permite "hablar", formar nuevas "comunidades" a través del espacio y el tiempo, y tener (este extraño eco de la infancia) "amigos invisibles". El cambio que está sucediendo en nuestro mundo no "está afuera" sino que está en nosotros.
Pero como nosotros estamos por celebrar la principal fiesta de nuestro Calendario cristiano, que es el nacimiento de Cristo, es importante también recordar que nosotros no somos las primeras generaciones que vivimos en el tiempo de un Milenio. Hace 2.000 años en una provincia del Imperio Romano, habian tambien signos de un gran cambio; había narradores que sentenciaban que el fin estaba cerca. Es esto para nosotros desconocido?
Pienso que es muy importante para nosotros no dejarnos seducir por el cambio y olvidar que hay muchas cosas que no pueden cambiar. La Internet permite en su totalidad una nueva experiencia humana; ciertamente yo inmeditamente tengo el poder de remitir este mensaje a ustedes a traves del mundo; pero a pesar de todas las máquinas que están en mi escritorio y de los cables que corren en ellas, y a pesar de las enormes redes de cables y de estaciones de sátelites que se conectan unas con otras, yo estoy aún utilizando una de las herramientas mas antiguas: el lenguaje.
Si ustedes se preguntan que tiene que ver esto con la Navidad, yo les revelaré el misterio central. En la hermosa frase en Latin "Verbum caro factum est, et habitavit in nobis": "El Mundo se hizo carne, y habita entre nosotros" (Juan1:4). En nuestro mundo "post-moderno" en donde las palabras y sus significados son llevados por el viento por lo que pueden ser "desconstruidas", el tener nuestra fe es permitir que la frase esté completa y no tenga un ambiguo significado: Dios se encarnó en un niño, Cristo nació no solamente para desempeñar el sacrificio supremo sino tambien para ser humano y tocar otras vidas humanas.
Cómo pudimos conocer todo esto, si nosotros aún no habiamos nacido?. También a través del lenguaje. Recientemente yo lei un ensayo de "descontrucción" del Evangelio de Navidad de Lucas (familiar para nosotros en la Misa de Nochebuena de Navidad) escrito por un inglesa cuyo nombre es Marina Warner. Ella señala que en este Evangelio no existe ninguna mención a las pobladas posadas o establos o pesebres, pero agrega "requiere un esfuerzo herculeano el poder leer el Evangelio de Lucas y manchar con la imaginación todas las pinturas y esculturas, villancicos e himnos e historias que se agrega a la meditación de Lucas que es la paja, la nieve y el olor de los animales", cuerpos calientes como el de Cristo Niño quien nació la primera noche de Navidad. Todavia ninguno de estos detalles circunstanciales, con la excepción de los pañales, están presentes en el texto. Todo es herencia de la fantasia occidental". Su objetivo es crear la duda sobre 2.000 años de fe Cristiana por el cuestinamiento que ha sido agregado por la imaginación y la memoria colectiva al mencionado texto, pero yo creo que lo opuesto demuestra la verdad: unas pocas palabras, bien usadas, pueden crear comunidades de creyentes y transformar las vidas humanas.
No se realmente que medio utilizaremos para este asunto - si susurraremos en la luz del fuego, escribiremos rápidamente sobre la arena, esculpiremos sobre la roca o lo encapsularemos en un código binario. Cito a George Steiner quien argumenta con la noción de la "muerte de Dios" en nuestro tiempo en su fantástico libro "Real Presences" (Presencias reales) "Sobre todo esto, el lenguage es el generador y el mensajero dentro y fuera del mañana. En una profunda distinción con la hoja y con los animales, el hombre solamente puede construir la gramática de la esperanza. El puede hablar, el puede escribir sobre las mañanas luminosas, sobre el día despúes de su funeral o sobre la marcha ordenada de las galaxias un billon de años luz después de la extinción del planeta... Sobre el plano mínimo vegetativo, nuestras vidas dependen de nuestra capacidad de hablar sobre la esperanza, de confiar y activar nuestros sueños de cambio, de progreso, de libertad."
Si la Internet nos permite hacer circular el lenguage de una manera más efectiva, entonces (tratemos de utilizar nuestra palabras bien!!!), podremos participar en un mundo cambiante en la medida que nos permitamos desarrollarnos en forma completa e impulsemos a los otros a hacer lo mismo. Y yo debería agregar que nuestra comunidad multilingüe nos proporciona muchas más posibilidades. Como dice Steiner "la fantástica y vasta prodigalidad de las lenguas humanas, el enigma de Babel, apuntan a una vital multiplicación de la libertad de los mortales. Cada lenguage le habla al mundo en su propio modo. Cada uno construye y contrapone palabras en su propio modo. El poliglota es un hombre libre".
En estas Navidades, yo les ofrezco a ustedes este sincero obsequio de palabras, y les deseo a cada una y a todas ustedes con mucho amor los mejores deseos de felicidad. Pueden ustedes vivir no justamente en el tiempo del cambio, pero en el verdadero espiritu de la Palabra, está el poder de la transformación.
FUENTES
The Elsewhere Community (The 1998 Massey Lectures) by Hugh Kenner (First published by The House of Anansi Press, Ontario 1998; reprinted by Allen&Unwin, Australia)
ALONE OF ALL HER SEX: The Myth and the Cult of the Virgin Mary by Marina Warnes (Picador, London 1976)
REAL PRESENCES by George Steiner (Faber & Faber, London, 1989)