UN HOMBRE BUENO
Algunas veces pasa que nace una persona especial, como un ángel, debo decir, que influye en nosotros, y en algunos casos, cambia la forma de cómo miramos las cosas. Yo tuve la suerte de conocer a uno de esos seres especiales. Su nombre era Christian Greaves y era mi suegro. Nos dejó hace mes y medio.
Había nacido en las Indias Occidentales, y después de graduarse de ingeniero agrónomo en el Tropical Imperial College of Agriculture, en Trinidad, al final de los años treinta, vino a trabajar en Venezuela contratado por el gobierno. Aquí conoció a mi suegra y formó su familia. Pero no es a su curriculum a lo que quisiera referirme, sino a su extrema bondad y decencia, que lo hicieron un hombre notable. Yo nunca oí a "Daddy" hablar mal de nadie -ni siquiera cuando se le preguntaba acerca de ello- cuando sabíamos por otras fuentes que había personas que le habían hecho malas pasadas. Nunca lo escuché quejarse de todas las penurias por las que pasó para vivir de la agricultura. Al contrario, hablaba de ellas con un sentido del humor extraordinario. Una vez me dijo: "Los hombres tienen tres formas de perder el dinero: la más rápida es con el juego; la más placentera es con las mujeres, y la más segura es con la agricultura". De esta forma resumía de forma simple todas las dificultades por las que pasó para sostener a su familia. Tampoco lo escuché quejarse de estar enfermo, y aún en sus peores momentos tuvo una sonrisa y una palabra de aliento para quienes lo rodeábamos. Era un hombre bueno, cariñoso y afable. En otra ocasión, cuando trataba de contarme un chiste (era muy divertido), se le olvidaron algunas palabras. "Cuéntemelo en inglés", le dije. Pensó por un momento, y me dijo con una amplia sonrisa: "el problema, querida, es que olvidé las palabras en inglés también". Era su manera especial de sobreponerse a una pérdida de memoria que se aproximaba.
A sus hijos y a todos quienes lo quisimos, nos dejó un ejemplo de honestidad a toda prueba, trabajo duro y sencillez. Me siento afortunada y orgullosa a la vez de haber conocido a un hombre tan bueno, a quien siempre extrañaré.
Carolina Jaimes Branger
Presidente Antiguas Alumnas de Venezuela